el extraño caso del mangui arrepentido

El ser humano es lo más jevi que ha parido este planeta.

Hace poco, en sábado, desapareció de mi tienda un bloque de unos 15 discos. Me pareció ver algo raro ese día, pero había bastante gente aquí metida, estaba atendiendo y no presté la atención suficiente. Al final del día di un vistazo muy rápido y sin excesivo interés, lo admito, porque tenía unas ganas locas de largarme a tomar una copa aquí al lado. De vuelta el lunes, vi el agujero en una de las cubetas de bandas sonoras. Pensé que eso era lo que me pareció ver. En fin.

Un día después recibo una llamada de un amigo que, además, compra muchos discos y que se conoce todas las tiendas de barna de memoria. “Marcos, te faltan bandas sonoras?”. Me estaba llamando desde una tienda en la que un tipo con gafas de sol y claramente perjudicado por el caballo estaba intentando vender mis discos. Mi amigo los identificó en seguida, entre otras cosas porque el hombre ni siquiera le había quitado ni las etiquetas ni las fundas al género. Le pedí que me dijera los títulos por teléfono: todos empezaban por L o por M. Ya está. Tengo todas las cubetas por orden alfabético, la segunda de bandas sonoras, muy cercana a la puerta, empezaba por La Bamba (sí, ya sé que no es muy excitante para collectors) y en cambio el lunes empezaba por (el) Nombre de la Rosa. O sea, que eran los míos sin ninguna duda.

Este mundo de los discos es realmente pequeño y nos conocemos todos, conozco la tienda desde la que estaba llamando y a sus dueños. Así que pido hablar con la persona del mostrador, le explico a ella el por qué pienso que los discos me han sido robados y le pregunto si el caballero de marras está aún por ahí: “Sí”. “Perfecto, me lo puedes pasar por favor?”. Es inutil transcribir ni siquiera parte del intento de conversación que mantuvimos. El caso es que le dejé claro que no le iban a pagar los discos porque me los había quitado sin permiso, que yo iba a recuperarlos esa misma tarde y le aconsejé que la próxima vez al menos le quitara los precios y las fundas de plástico antes de intentar venderlos. Punto.

Al rato me llama de nuevo la chica y me dice que el tipo sigue allí sin bajarse del burro, gritando que los discos son suyos. La única manera de solventar el problema sin que intervinieran terceros (poque, aparte de ser injusto, era una cosa entre él y yo) era hacerle creer que le iban a pagar los discos a última hora de la tarde. Y allí estaría yo también. Voy a la hora concertada y el hombre no aparece, claro. Recupero mis discos, pido disculpas por todo el marrón, al día siguiente pongo los discos otra vez en su sitio, y aquí no ha pasado nada. De hecho, se vendió La Bamba ese mismo día. A 4 euros.

Pero he aquí que al día siguiente entra en mi tienda un tipo con gafas de sol y claramente perjudicado por el caballo. Sin decir nada, se acerca al mostrador y se queda callado mirándome (supongo) durante unos segundos. Lo primero que digo: “No me digas que eres tú”. Y me suelta, muy lentamente: “Por favor, no digas nada, que esto me está costando mucho. Sólo quería decirte que lo que pasó ayer … quería disculparme. De verdad.” Me alarga la mano para que se la estreche. Lo hago, durante rato, porque el hombre tiembla y pienso que así lo calmo un poco, y le digo lo mucho que agradezco ese gesto. Se gira para irse y me saluda desde la puerta.

No tengo ni idea de lo que habrá pasado por la cabeza de ese tío durante día y medio, pero creo que prefiero no pensarlo. Aparte de que al próximo que venga de este palo la mano se la estrecharé en la cara.

Acerca de sr. juandó

DISCOS JUANDÓ c/ LLUNA, 27 08001 BARCELONA tel 935540998 email discosjuando@hotmail.com horario LUNES a SABADO de 10:30 a 14:00 y de 16:30 a 20:30
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3 respuestas a el extraño caso del mangui arrepentido

  1. Carlos Z. dijo:

    Este post me ha traído muchos, muchos, muchos recuerdos. De cuando mis piernas aun soportaban el peso de mi encorvada espalda…

    • sr. juandó dijo:

      Hombre, señor bungle !! Sí, también a mí me trajo un deja vu. Te acuerdas de las tres o cuatro veces que nos sisaron la misma caja del Camarón? Y era un pedazo caja, aún no sé cómo lo hizo el tipo. Un abrazo Carlos.

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